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jueves, 18 de septiembre de 2008

Etica Moral

Las nuevas generaciones tendrán que sobrevivir ante la gran competencia cada día mayor de profesionistas nacionales y extranjeros, y sobre todo ante una competencia de capacidad profesional, o hasta desleal.
Hoy en día la sociedad mexicana en general pasa por una descomposición de la unidad familiar, la cual se distingue de los usos y costumbres de otras naciones en donde la unidad familiar esta en segundos términos. La descomposición se viene dando por la falta de interés de los jóvenes en mantener algunos valores morales y éticos que antaño se estilaban tanto en el núcleo familiar como en las instituciones educativas de todos los niveles.
La desvalorización ética y moral se da porque el individuo es dado a confundir lo que es la verdadera liberta, cuando en realidad se cae en el libertinaje. La libertad no es lo que versa la frase libre albedrío, lo cual esta mal dicho desde su origen, ya que el ‘liberum arbitríum’, esta más ligado a la palabra arbitraje, y no a la facultad o privilegio de las personas de escoger y actuar por si mismas entre el bien y el mal. En el diccionario leemos que la libertad es:
1. La voluntad no gobernada por la razón, sino por el apetito, antojo o capricho.
2. La potestad de obrar por reflexión y elección.
3. Según el gusto o voluntad de la persona de que se trata, sin sujeción o condición alguna.
Desde su origen y hasta la adopción filosófica, San Agustín sostenía que la composición de la frase liberium arbítrum designaba la posibilidad que tiene el hombre de elegir entre el bien y el mal, y que la libertad es el estado en el cual uno esta lejos del mal. Santo Tomas lo ratifica con el concepto adicional de la voluntas, o la voluntad de elegir entre el bien y el mal. La frase para este filósofo viene significando ‘libre arbitraje’, y el significado no esta del todo equivocado. Posteriormente Lutero en su debate con Erasmo, con respecto a su debate, que el liberium arbitríum, con respecto a la providencia divina, limita la libertad, y afirma que la voluntad humana es pequeña y débil, y por lo tanto fácilmente dominada por el demonio, y que debía apoyarse en la gracia divina para poder alcanzar la bienaventuranza. A lo largo de la historia los filósofos continúan apoyando sin analizar la frase que denomina una redundancia, y un mal entendido.
El concepto de libertad (del lat. libertas), que es el poder o facultad para actuar y pensar libremente, inclinación a la pasión vehemente y contumaz por algo o alguien, o el apremio que se hace a una persona por parte de un juez o de una autoridad, compeliéndola a realizar algo o a soportar una decisión o una situación ajenas: sin compulsión.
La definición que propongo, y esta es la provocación al debate, como la más acertada del ser libre, es estar lejos de la esclavitud de lo incorrecto, del mal y de todo error que dañe nuestra integridad física y la paz del derecho ajeno, creando una falta de respeto que perturba la paz.[1] Por ejemplo Heráclito concebía al ser humano dividido en una élite moral e intelectual (el aristoi, aristocracia), y la masa no pensante que conformaba (el polloi, pueblo). La cuestión central es que la línea que divide a los pocos de los muchos debe pasar por cada individuo, y no entre individuos o entre clases de individuos. Kant sostiene que en el mundo natural la libertad es imposible, pues todo esta determinado en cadenas causales e infinitas, pero en el mundo moral la libertad es plena. Y, Hegel reitera en su historia de Jesús, que los hombres eran libres cuando se sometían libremente a la ley divina.
En el diccionario leemos definiciones que nos han inculcado desde pequeños, de las cuales estoy en desacuerdo y que tienen que ver más con el libertinaje y el albedrío:
1. La facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Esto es albedrío.
2 Contravención desenfrenada de las leyes y buenas costumbres. Esto es libertinaje.
3. La falta de sujeción y subordinación. Esto es prohibición.
4. La facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres. Esto es sujeción.
5. Prerrogativa, privilegio, licencia. Este más parece que se necesita pedir permiso para actuar de una o de otra manera.
6. El estado o condición de quien no es esclavo. Esta es la que más especifica de lo que es la libertad; ¿pero esclavo de que? De nuestras imperfecciones y errores, repitiéndolos una y otra vez.
El albedrío y la libertad tienen que ver con una tercera palabra; la verdad (del lat. Verĭtas), es el conocimiento de las cosas como son, como eran y como han de ser. Aquí incluyen los objetos y actitudes. Es decir un lápiz o una pistola son verdaderas porque existen, el bien y el mal son verdaderos por que también existen, y el conocimiento es verdadero, pero deja de serlo cuando es útil como lo sostiene el pragmatismo; mientras el marxismo sostiene que la utilidad es consecuencia de la verdad, y no el fundamento o esencia de ella; para el pragmatismo, también, la verdad esta subordina da a la utilidad, de acuerdo a la eficacia o al éxito de la acción subjetiva del hombre, y no como actividad material, objetiva y transformadora. Paulo Freire, por ejemplo, propone que la libertad es hacer o decir lo que se ve o se piensa sin dañar el derecho ajeno; esto no es libertad sino un derecho humano de actuar y pensar. En pocas palabras tenemos el derecho de equivocarnos. No olvidemos que la filosofía de Freire viene de la corriente teórica de la teología de la liberación, en la cual se ve a la Biblia por medio del marxismo. Toda inconformidad o revolución social, trae nuevas inconformidades y futuras revoluciones.
Como vemos hasta la filosofía se enreda en explicaciones más o menos infructuosas que lo único que hacen es confundir el discernimiento humano. El diccionario nos dice que lo verdadero es la:
1. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. Lo cual se refiere a la existencia de todo lo que percibimos con nuestros sentidos, incluyendo el bien o el mal.
2. Conformidad de lo que se dice, con lo que se siente o se piensa. Esto describe un estado emocional, ya que todo lo correcto o lo incorrecto son estados verdaderos de diferente valor moral.
3. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre sin mutación alguna. Se refiere al estado de existencia de todo.
4. Cualidad de veraz.
Mi segunda propuesta es que el albedrío es la facultad de elegir entre lo correcto, de lo incorrecto; entre lo bueno, o la maldad. En medida que se acostumbre por la elección de lo bueno y lo correcto, se esta en condición de ser libre de todo lo inmoral. De lo contrario el ser humano esta esclavizado. La conciencia humana da el poder de distinguir lo bueno de la maldad, lo correcto de lo incorrecto, el amor del odio, las consecuencias del exceso a los frutos del deseo malsano, la intelectualización sin sabiduría, las consecuencias del orgullo, así como de todo acto indecoroso.
En la Biblia encontramos un pasaje que dice: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Pero si la verdad nos hace libres entonces hay que escoger hacer el bien, lo correcto, escoger siempre lo bueno, en obedecer las leyes que rigen en cada casa, en cada centro de trabajo, en cada universidad, en el ICE, y en cada país. Conocer esta libertad nos hace desprendernos del error y adquirir la capacidad de no dejarse engañar por argumentaciones falsas. La libertad es conocer nuestro potencial humano, es tener una conducta de humildad que encierra en su interior el ser humano. Desgraciadamente, también, estamos encadenados a las rutinas de no hacer lo correcto, y nos aferramos a ellas defendiendo lo indefendible.
Entonces el buen uso del albedrío tiene su función al influir a la sociedad mayor de dar ejemplo de disciplina y organización ética y moral. Es decir, en la sociedad todo individuo se ve influenciado al buen o mal uso del albedrío de cada individuo. Esto es como una telaraña que desencadena buenas o malas actitudes en la medida que se da ejemplo de hacer lo bueno o lo malo. Un ejemplo de esto lo encontramos dentro de todos los mitos a nivel universal, donde siempre se distingue el bien y el mal que el hombre le hace a su prójimo, pero que siempre se es responsable ante la divinidad.
En otras palabras, hasta la edad de 8 años somos inocentes, casi en su totalidad, debido a la socialización lógica que cada familia considera como la correcta. Dentro de esta vida cotidiana hay elementos que no comprendemos ni intuimos. Pasando el tiempo en nuestra juventud, sentimos que algo esta mal, de ahí que cada generación llevan a juicio la vida social en cada época, y se implanta ‘lo moderno’ sin comprender las reglas que gobiernan la existencia diaria. Comprendemos, pero ignoramos las leyes de causa y efecto, no discernimos por qué las cosas son como son, pero las conocemos. Y lentamente aprendemos las reglas que nos permiten funcionar como adultos, y que aunque no conozcamos las leyes no implica que no estén ahí, y que si no meditamos nuestras actitudes no implica que no tengan consecuencias.
Para terminar esta breve exposición, descartar todo lo hasta aquí dicho es como justificarnos y respaldar una unidad de los contrarios, es seguir el camino intermedio a lo compuesto en un enjambre de lazos ego-centristas, y egoísmos que no dejan ser al que quiere ser, y orillando a no ser al que quiere ser, inventando que el ser humano es:
Ser y no ser a la vez.
Que, Soy un yo único.
Y la contradicción egoísta pareciera ser la que forma la raíz del ser moderno, como si fuera una operación cuántica:
Yo soy y no-yo.
Yo y anti-yo.
Soy una realidad y una virtualidad. Como si el mal fuera una negación de una de varias opciones, y lo sano como lo bueno fuera una existencia incompleta, o el destino de nuestros actos la disminución del propio ser. La novela La Divina comedia, de Dante, por ejemplo nos describe el paso de un infierno mayor a otro menor, hundiéndonos o flotando, empujando hacia él a los otros. En el clásico de Aldous Huxley, Las puertas de la percepción, nos dice que: “El hombre que regresa por la puerta (albedrío) en el muro (verdad) nunca será el mismo que salió por ella (encontró la libertad). Será más sabio pero menos arrogante, más feliz pero con menos satisfacción de sí mismo, más humilde para reconocer su ignorancia y, sin embargo, mejor equipado para comprender la relación entre las palabras y las cosas, entre el razonamiento sistemático y el misterio insondable que intenta, siempre vanamente comprender”. Creo que el hombre en nuestros días se hizo consciente de que sabía, y quiso hacerse consciente de lo que sabía, pero perdió de vista lo que sabía. Mi tercera propuesta es que la verdadera opción cuántica ‘es el ser o no ser’, ¿porque nunca nos detenemos a contemplar esta opción?, porque somos dados a justificar nuestros actos y nuestra forma de hablar, anteponiendo nuestra edad, ignorancia, etc. Sin embargo no nos proponemos superar el hoyo en el que nos encontramos. Ahora nos toca decidir como.
[1] Parafraseando a Benito Juárez. “El respeto al derecho ajeno es la paz…”

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